Cómo controlar tus emociones

Las emociones son una combinación de cognición (pensamiento) y respuestas físicas. Su cerebro reacciona primero a los estímulos físicos y luego los interpreta como emociones. Por ejemplo, en el caso del miedo, su cerebro tiene que procesar reacciones fisiológicas automáticas como la boca seca y la frecuencia cardíaca elevada antes de que pueda interpretar estas cosas como la emoción que entendemos como “miedo”.

Usted puede contrarrestar estas respuestas fisiológicas controlando su respiración. El control de la respiración es sólo un paso para controlar tus emociones, pero es fácil empezar con él.

La ira y otras respuestas al estrés elevan el ritmo cardíaco y la presión arterial (lo cual es la razón por la cual estar enojado consistentemente es un pronosticador de enfermedad cardíaca).

Busque un lugar cómodo y tranquilo si es posible. La eliminación de cualquier estímulo estresante ayudará a su cerebro a dejar de prestar atención a esos estímulos, en el podcast de Enric Corbera nos explica estas prácticas sobre los estímulos.

Respira normalmente primero. Después inhale muy lentamente por la nariz. Permita que su pecho y vientre se expandan a medida que llena sus pulmones con aire.

Ser una persona emocional y guiar con el corazón puede ser una gran cualidad. Inclinarse en nuestros sentimientos nos permite ser más conscientes de nosotros mismos y nos ayuda a conectarnos con los demás. Pero si permitimos que nuestras emociones dicten cómo vivimos nuestras vidas, esto puede llevar a la ansiedad, depresión e incluso tener un impacto negativo en nuestra salud y relaciones.

Como una persona empática que siente las cosas profundamente a través de los libros de Enric Corbera, he aprendido esta lección de la manera difícil.

Me llevó muchos años comprender el concepto de que todas las emociones provienen del pensamiento. Como una mujer joven con baja autoestima, no me di cuenta de que mi auto-conversación negativa y sensibilidad a las opiniones de los demás estaban teniendo un efecto profundo en mis emociones y estados de ánimo.

Después de años de pensar erróneamente quién era yo y lo que tenía que ofrecer en la vida, me encontré en el consultorio de mi médico agarrando una receta para antidepresivos. Mis emociones habían tomado oficialmente el control de mi vida.

En ese momento no tenía ni idea de que cada pensamiento negativo estaba teniendo un efecto compuesto sobre cómo me veía a mí mismo y a mi vida.

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